Hermosos y malditos
Hermosos y malditos —Todas ellas. La poesÃa será la primera en morir. Antes o después la absorberá la prosa. La palabra hermosa, por ejemplo, la palabra brillante y con colorido, y la metáfora deslumbrante pertenecen ya a la prosa. Para llamar la atención la poesÃa ha tenido que esforzarse por hallar la palabra poco corriente, la palabra áspera y vulgar que nunca ha sido hermosa antes. La belleza, en cuanto suma de varias partes bellas, alcanzó su apoteosis con Swinburne. No puede llegar más lejos… excepto, quizá, en la novela.
Dick le interrumpió, impaciente:
—Las nuevas novelas me cansan. ¡Cielo santo! Dondequiera que voy alguna chica estúpida me pregunta si he leÃdo A este lado del paraÃso. ¿Es que nuestras muchachas son realmente asÃ? Si ese libro responde a la realidad, cosa que no creo, la próxima generación está totalmente echada a perder. Me cansa tanto realismo vulgar. Creo que hay sitio en la literatura para el romanticismo.