Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet El amor es una planta de primavera que lo perfuma todo con su esperanza, incluso las ruinas a las que se aferra. No es decir que seas una ruina, querida mÃa. Es para decirte que, aunque pretendas ser más vieja que yo en edad, eres más joven. Me miras un poco como Madame de Sévigné miraba a Luis XIV. «¡Oh, qué gran rey!», porque habÃa bailado con ella. A mÃ, como me quieres, me ves guapo, inteligente, sublime; predices grandes cosas para mÃ. No, no, te equivocas. Antes tuve todas esas ideas sobre mà mismo. No hay un cretino que no haya soñado ser un gran hombre, ni un burro que, al contemplarse en el arroyo junto al que pasaba, no se mirara con placer, encontrándose aires de caballo. Para hacer algo bueno me falta mucho, y de lo mejor. He escrito algunas páginas hermosas aquà y allá, pero no una obra. Aguardo un libro que estoy meditando, para fijarme mi valor ante mà mismo. Pero este libro quizá no se realizará nunca, y es lástima; será una gran pérdida para quienes habrÃan podido conocerlo.