Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Entre los marinos, los hay que descubren mundos, que añaden tierras a la tierra y estrellas a las estrellas. Éstos son los amos, los eternamente hermosos. Otros arrojan el terror por las portas de sus barcos, capturan, se enriquecen y engordan. Los hay que van a buscar oro y seda bajo otros cielos. Otros sólo tratan de cazar en sus redes salmones para los gourmets y bacalao para los pobres. Yo soy el oscuro y paciente pescador de perlas que se zambulle en los bajíos y vuelve con las manos vacías y el rostro azulado. Una atracción fatal me arrastra a los abismos del pensamiento, al fondo de esos abismos interiores que jamás se agotan para los fuertes. Me pasaré la vida mirando al Océano del Arte, donde los demás navegan o combaten, y me divertiré a veces yendo a buscar al fondo del agua conchas verdes o amarillas que nadie desee; así que me las quedaré para mí solo, y tapizaré con ellas mi choza. […]
[Croisset] Jueves, diez de la noche [8 de octubre de 1846].