Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Como ha llovido hoy, no hemos salido, y ha habido que hacer tertulia. ¡Dios, el griego ha pagado el pato, y yo también, y los niños! Decididamente, aunque son muy ricos, no me gustan los crÃos; se parecen demasiado a los hombres. Los sentimientos artificiales son cargantes, pero también los naturales gozan a veces de tal privilegio. Hoy he comprobado lo acertado de esa máxima.
Adiós, amor, mil besos; piensa en mà (no necesito decÃrtelo, ¿verdad?); en el espejo, dedÃcate dos hermosos besos de mi parte.
Tuyo.
[Croisset] Sábado [10 de octubre de 1846].
[…] Te compadezco por haber visto una vez más al señor Durasko, a quien detestas. Ese hijo de la heroica Polonia (estilo National) tampoco tiene para mà un gran atractivo. ¡Y pensar que un ser como ése ha podido ser amado! ¡Y que quizá lo es!…