Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet [Croisset] Martes, once de la noche [13 de octubre de 1846].
[…] Te compadezco sinceramente por el regreso del legÃtimo. Si es cosa dulce vivir con los seres queridos, lo peor de todo es vivir con quienes te pesan. Es un suplicio de cada minuto. Asà se va la vida, pulverizada pedazo a pedazo por todas esas imperceptibles banalidades, cuya suma reunida forma una masa terrible. Lo que temo no son los leones ni los sablazos, sino las ratas y los alfilerazos. La habilidad práctica de un ser inteligente consiste en saber preservarse de todo eso. Para ello, como en todo, hace falta arte, y sobre todo paciencia. No he podido llegar al estoicismo, al que nada afecta, y que no se rebela más ante la estupidez que ante el crimen; pero he conseguido librarme completamente de todo cuanto puede mostrarme la estupidez humana. ¡Pues rompe tu espejo, me dirás! Para aguantar todo lo que precisas, ángel mÃo, hazte una coraza secreta compuesta de poesÃa y de orgullo, igual que se trenzaban las cotas de malla con oro y hierro. Trata de aniquilar tu susceptibilidad nerviosa; contémplate tan por encima de él, que nada de él influya en ti. […]
[Croisset] Miércoles, once de la noche [14 de octubre de 1846].