Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet ¿Quieres saber si te amo? Pues, en la medida en que puedo amar, sí; es decir, que para mí el amor no es lo primero en la vida, sino lo segundo. Es un lecho en el que acuesta uno su corazón para relajarlo. Y uno no puede pasarse todo el día echado. ¡Tú haces de él un tambor para regular la vida! ¡No, no y mil veces no! Que jamás me hayas comprendido, como dices, es posible; lo creo, un poco. Es probable, si hubiera sido de otro modo, que te hubieras apartado del leproso.
Perdono a Du Camp la traición cometida al mostrarte una carta mía. No sé cual, pero me lo escribes; así queda claro. No lo juzgaba tan infantil. ¿Cómo quieres que no dude de todo? ¿Por qué tomárselo en cuenta? No tengo fuerzas para indignarme contra quien sea ni contra lo que sea. A veces trato con gente que me ha calumniado y robado, y les pongo tan buena cara como a los demás, porque, en el fondo, les quiero tanto, o tan poco, como a los otros.