Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Iré a ParÃs cuando me llame Pradier, dentro de seis semanas, cualquier dÃa; no sé cuándo. Me falta dinero, tiempo y pretextos.
[Sin fecha]
Me es imposible seguir por más tiempo con una correspondencia que se vuelve epiléptica. ¡Cambie, por amor de Dios! ¿Qué le he hecho (ya que ahora hay que decir usted) para que exhiba ante mÃ, con el orgullo del dolor, el espectáculo de una desesperación para la que no conozco remedios? Si la hubiera traicionado, pregonado, si hubiera vendido sus cartas, etc., no me escribirÃa usted cosas más atroces ni más desoladoras.
¿Qué he hecho, Dios mÃo? ¿Qué he hecho?
Sabe muy bien que no puedo ir a ParÃs. Es querer obligarme a que le conteste con brutalidades. Soy demasiado educado para hacerlo, pero creo que lo he repetido bastantes veces para que usted se acuerde.