Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Si te parezco tan duro es porque me han golpeado mucho y tengo callo en cantidad de sitios sensibles. Si te parezco tan frío es porque estoy ya muy quemado, y no es sorprendente que el carbón no arda ya tan fuerte. Sobre todo ahora me ocurren varias cosas enojosas. A veces me molestan los nervios (¡sin embargo, es la enfermedad de la gente sensible!). Un amigo, del que te he hablado poco porque ahora apenas nos vemos —me dejó, se ha casado—, al que quise sin medida en mi juventud, y al que estoy profundamente ligado, está enfermo de un mal incurable. Veo que va a morir. He vivido mucho con él, y si alguna vez escribo mis Memorias, su puesto en ellas, que será amplio, no será sino un ancho lado del mío. Y además, y también, líos domésticos muy tristes, y para colmo deudas.