Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Me pide mi opinión sobre todo lo que acaba de suceder. Pues bien, todo esto es muy gracioso. Hay caras descompuestas muy regocijantes de ver. Me deleito profundamente en la contemplación de todas las ambiciones aplastadas. No sé si la nueva forma de gobierno y el estado social que de ella resulte será más favorable al Arte. Es una pregunta. No se podrá ser más burgués ni más nulo. En cuanto a más idiota, ¿será posible?
Estoy muy contento de que su drama gane con ello. Un hermoso drama bien vale un rey. Iré a aplaudirlo en el estreno. Como ya se lo he dicho, estaré allí. Ya me verá, lo cuidaré bien, de todo corazón.
¿Para qué volver sin cesar sobre Du Camp y sobre las quejas, fundadas o no, que pueda usted tener contra él? Debe usted comprender que me resulta doloroso desde hace tiempo. Esa persistencia, que al principio era de mal gusto, acaba por ser cruel.
¿Para qué, igualmente, todos sus preámbulos para anunciarme la noticia? Podría habérmela dicho inmediatamente sin circunloquios. Excuso decirle las reflexiones a que me ha inducido, y exponer los sentimientos que ha provocado en mí. Habría demasiado que decir. La compadezco, la compadezco mucho. He sufrido por usted, y por mejor decir, lo he visto todo. Comprende, ¿verdad? Me dirijo a la artista.