Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Ocurra lo que ocurra, cuente siempre conmigo. Aunque no nos escribiésemos más, aunque no nos volviésemos a ver, siempre habrá entre nosotros un lazo que no se borrará, un pasado cuyas consecuencias perdurarán.
Mi monstruosa personalidad, como dice tan amablemente, no llega al punto de borrar en mà todo sentimiento honrado, o humano, si prefiere. Un dÃa, quizá, lo reconocerá y se arrepentirá de haber gastado, a mi propósito, tanto dolor y tanta amargura. Adiós, la beso. Suyo.
Croisset, 26 de julio de 1851.
Le escribo porque «mi corazón me mueve a decirle alguna palabra agradable», pobre amiga mÃa. Si pudiese hacerla feliz, lo harÃa con gozo; no serÃa sino pura justicia. La idea de que la he hecho sufrir tanto me pesa; ¿no lo comprende? Pero esto no depende (y todo lo demás no ha dependido) ni de mÃ, ni de usted, sino de las cosas mismas.
El otro dÃa, en Ruán, debió de encontrarme muy frÃo. Sin embargo, lo fui lo menos posible. Puse todo mi esfuerzo en ser bueno; tierno, no: habrÃa sido una hipocresÃa infame, y como un ultraje a la verdad de su corazón.