Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet ¡Una palabra de explicación, y eso será todo! Me gusta agotar las cosas. Y todo se agota; jamás he tenido un sentimiento sin tratar de agotarlo. Cuando estoy en un lugar, trato de estar en otra parte. Cuando veo un final, el que sea, corro hacia él de cabeza. Llegado a la meta, bostezo. Por eso, cuando ocurre que me aburro, me hundo más aún en el aburrimiento. Cuando me pica algo, me rasco hasta hacerme sangre, y me chupo las uñas rojas. Distraerse de algo es querer que ese algo vuelva. Es preciso, al contrario, que la cosa se distraiga de nosotros, que se aparte de nuestro ser con naturalidad.
Soy un patán al quejarme ante usted. Pero ¿acaso me quejo? En fin, se acabó, la b con la ó, bó; no hablemos más del asunto.
Debió usted recibir una lamparita ayer por la tarde. Mañana iré, durante el dÃa o al anochecer, con un rostro alegre, una mente alegre, un traje alegre, todo nuevo, como conviene a la solemnidad del dÃa.