Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Lo que me parece hermoso, lo que querrÃa hacer, es un libro sobre nada, un libro sin ataduras exteriores, que se aguantase a sà mismo con la fuerza interna de su estilo, como la tierra, sin que la sostengan, se sostiene en el aire; un libro que casi no tendrÃa argumento, o al menos donde el argumento fuera casi invisible, si puede ser. Las obras más hermosas son aquellas en que hay menos materia; cuanto más se acerca la expresión al pensamiento, cuanto más se pega a éste la palabra y desaparece, más hermoso resulta. Creo que el porvenir del Arte está en estas vÃas. Lo veo a medida que crece, eterizándose cuanto puede, desde los pilares egipcios hasta las ojivas góticas, y desde los poemas de veinte mil versos de los hindúes hasta los estallidos de Byron. La forma, al hacerse hábil, se atenúa; abandona toda liturgia, toda regla, toda medida; deja la épica por la novela, el verso por la prosa; no reconoce ya ortodoxias y es libre, como cada voluntad que la produce. Esta liberación de lo material reaparece en todo, y los gobiernos la han seguido, desde los despotismos orientales hasta los socialismos futuros.
Por eso, no hay temas hermosos ni feos, y casi podrÃa establecerse como axioma, colocándose en el punto de vista del Arte puro, que no hay ninguno, y que el estilo es por sà solo una manera absoluta de ver las cosas.