Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Me haría falta todo un libro para desarrollar lo que quiero decir. Escribiré sobre todo esto en mi vejez, cuando no tenga nada mejor que garrapatear. Mientras tanto, trabajo en mi novela con ilusión. ¿Volverán los buenos tiempos de San Antonio? ¡Que sea otro el resultado, Señor Dios mío! Voy despacio: en cuatro días he hecho cinco páginas, pero hasta ahora me divierto. Aquí he vuelto a encontrar serenidad. Hace un tiempo horrible, el río tiene aires de océano y bajo mis ventanas no pasa ni un alma. Mi chimenea ruge.
La madre de Bouilhet y todo Cany se han enfadado con él por haber escrito un libro inmoral. Ha provocado un escándalo. Se le considera como un hombre inteligente, pero perdido; es un paria. Si hubiera tenido alguna duda sobre el valor de la obra y del hombre, ya no puedo tenerlas. Le faltaba esta consagración. No se puede tener una más bella: ¡ver que reniegan de uno la familia y el país! (Hablo con absoluta seriedad.) Hay ultrajes que te vengan de todos los triunfos, pitadas que son más dulces para el orgullo que los aplausos. Helo, pues, para su biografía futura, clasificado como un gran hombre conforme a todas las reglas de la historia.