Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet […] Mala semana. El trabajo no ha ido bien; había llegado a un punto en el que no sabía demasiado qué decir. No eran más que matices y finezas donde yo mismo no veía ni gota, y es muy difícil expresar claramente con palabras lo que aún está oscuro en tu pensamiento. He esbozado, estropeado, chapoteado, andado a tientas. Quizás ahora me oriente. ¡Oh, qué cosa pícara es el estilo! Creo que no te figuras el género de este libro. Así como soy desaliñado en mis otros libros, en éste trato de ir abrochado y de seguir una línea recta geométrica. Ningún lirismo, nada de comentarios, la personalidad del autor está ausente. Será triste de leer: habrá atrocidades de miseria y de fetidez. Bouilhet, que vino el domingo pasado a las tres, cuando acababa de escribirte mi carta, cree que estoy en el tono, y espera que será bueno. ¡Dios le oiga! Pero, en cuanto al tiempo, va tomando proporciones formidables. Seguro que no habré terminado a comienzos del invierno próximo. No escribo más de cinco o seis páginas cada semana. […]