Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet [Croisset] Miércoles, una de la madrugada [3 de marzo de 1852].
[…] Acabo de releer para mi novela varios libros infantiles. Estoy medio loco, esta noche, por todo lo que hoy ha pasado ante mis ojos, desde viejos álbumes ilustrados hasta relatos de naufragios y de piratas. He encontrado viejos grabados que coloreé cuando tenía yo siete u ocho años, y que no había vuelto a ver. Hay rocas pintadas de azul, y árboles de verde. He vuelto a sentir ante algunos (una invernada entre los hielos, por ejemplo) terrores que tuve de pequeño. Querría no sé qué para distraerme; casi tengo miedo de acostarme. Hay una historia de marineros holandeses en el mar glacial, con osos que les atacan en su cabaña (esta imagen, antes, me impedía dormir) y piratas chinos que saquean templos con ídolos de oro. Mis viajes, mis recuerdos de niño, todo se tiñe recíprocamente, se pone en fila, baila con prodigiosas llamaradas y asciende en espiral.
[…] Llevo dos días tratando de entrar en ensueños de chicas, y para ello navego por los océanos lechosos de la literatura de castillos, y trovadores con gorras de terciopelo y plumas blancas. Recuérdame que te hable de esto. Me puedes dar al respecto detalles precisos que me faltan. Adiós, hasta pronto. Si el lunes a las diez no estoy en tu casa, será para el martes. Mil besos.