Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Lo que has apreciado en la Bretaña también es lo que prefiero. Una de las cosas que más estimo es mi resumen de arqueología céltica, que es verdaderamente una exposición completa de la misma, a la vez que su crítica. La dificultad de este libro residía en las transiciones, y en hacer un todo con un sinfín de cosas heterogéneas. Me dio mucho trabajo. Es lo primero que escribí con esfuerzo (no sé dónde parará esta dificultad para hallar la palabra; no soy un inspirado, ni mucho menos). Pero estoy completamente de acuerdo contigo en cuanto a las bromas, vulgaridades, etc. Abundan; el tema lo justificaba: piensa lo que es relatar un viaje en que, de antemano, se ha decidido contarlo todo. Ven, que te abrace y te bese en las dos mejillas, en el corazón, por algo que se te ha escapado y que me ha halagado profundamente. No consideras la Bretaña algo tan fuera de serie como para mostrárselo a Gautier; querrías que la primera impresión que él tenga de mí sea violenta. Más vale abstenerse. Me llamas al orgullo. Gracias.
Sí que he hecho remilgos con el buen Gautier. Lleva tiempo pidiéndome que le enseñe algo, y siempre le hago promesas. Es asombroso lo púdico que soy al respecto. Mi repugnancia para publicar no es, en el fondo, sino el instinto que tenemos de ocultar el culo, que también nos da tanto placer. Querer agradar es rebajarse.