Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet El trabajo vuelve a marchar, un poco. Me he recuperado ya, finalmente, de la alteración que me causó mi viajecito a ParÃs. Mi vida es tan lisa que un grano de arena la perturba. Para poder escribir he de estar en una inmovilidad de existencia completa. Pienso mejor tendido de espaldas y con los ojos cerrados. El menor ruido se repite en mà con ecos prolongados que tardan mucho en morir. Y cuanto más tiempo pasa, más se desarrolla esta enfermedad. Algo, cada vez más, se hace espeso en mÃ, y le cuesta manar. Cuando esté acabada mi novela, dentro de un año, te llevaré mi manuscrito completo por curiosidad. Ya verás a través de qué complicada mecánica logro hacer una frase.