Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Se habrÃa podido hacer un hermoso libro con esta historia, mostrándonos lo que sin duda ocurrió: un joven en Nápoles, por casualidad, en medio de sus otras distracciones, se acuesta con la hija de un pescador y luego la manda a paseo; ella no muere, sino que se consuela, lo que es más corriente y más amargo. (El final de Candide es asÃ, a mi juicio, la prueba flagrante de un genio de primer orden. La zarpa del león queda marcada en esa conclusión tranquila, estúpida como la vida.) Eso habrÃa exigido una independencia de personalidad que Lamartine no tiene, ese vistazo clÃnico de la vida, esa Verdad, en fin, que es el único medio de conseguir grandes efectos de emoción. A propósito de emoción, una última palabra: antes del poema final, ha tenido buen cuidado de decirnos que lo ha escrito todo de un solo arranque y llorando. ¡Qué bonito procedimiento poético! SÃ, lo repito, habÃa no obstante ahà con qué hacer un hermoso libro.