Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Elogio de los colegiales agradecidos a sus maestros (halago indirecto a los profesores aquí presentes), y nuevamente epigrama sobre la libertad, utile dulci; es el género.
Luego una frase, y muy hermosa: «El murmullo del Océano, que turbaba aún a esa cabeza ardiente, se confundió con la música, y un golpe de arco se lo llevó». Pero son el Océano y la música la causa de que la frase sea buena. Por indiferente que sea el tema en sí, ha de existir de todos modos. Y cuando se entona de mala fe el elogio de un hombre mediocre, ¿qué puede esperarse sino una mediocridad? La forma sale del fondo, como el calor del fuego.