Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet El armenio te ha producido efecto. ¡Qué sería si hubieses visto a la gente de La Meca con sus vestimentas, o a jóvenes griegos del campo! Generalmente, los armenios no son guapos: tienen una nariz de ave de presa y dientes abombados, raza de negociantes, dragomanes, escribas y políticos de todo el Oriente. Creo que éste en cuestión desea conquistar mujeres ilustres. Se lo debe a sí mismo, en su calidad de hombre civilizado. Si te propusiera algún asunto de dinero, acuérdate de la advertencia. Creo en la raza más que en la educación. Dijera Danton lo que dijera, uno lleva la patria en la suela de sus zapatos, y lleva en el corazón, sin saberlo, el polvo de sus antepasados muertos. Por mi parte, haría personalmente una demostración al respecto mediante A + B. Lo mismo ocurre en literatura. Encuentro todos mis orígenes en el libro que me sabía de memoria antes de saber escribir, Don Quijote, y además hay por encima la espuma agitada de los mares normandos, la enfermedad inglesa, la niebla fétida. Adiós, mil y mil besos; estoy destrozado y voy a acostarme. Tuyo.
[Croisset] Una de la madrugada del sábado [26-27 de junio de 1852].