Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet [Croisset] Miércoles, medianoche [1 de septiembre de 1852].
Querida, buena Louise, acabo de estar en Ruán (tenía que buscar un Casaubon en la biblioteca), y me he encontrado por casualidad con el joven Bouilhet; iba a ir a su casa a continuación. Me ha enseñado tu carta. Permite que te dé, o más bien os dé un consejo de amigo, y si algo confías en mi olfato, como dices, síguelo; te pido este favor por ti misma. No publiques el poema que él te ha dedicado. Aquí están mis razones: os cubriría de ridículo a los dos. Los periodiquillos que no tienen nada que hacer no dejarían de bromear sobre las miradas llameantes, los brazos blancos, el genio, etc., y sobre todo la Reina. «No toquéis a la Reina» se convertiría en proverbio. Esto te perjudicaría, puedes estar segura. Si al menos fueran buenos esos versos; pero es que el poema es bastante mediocre en sí mismo (yo lo conocía y por eso no te había hablado de él). Además, tú misma has protestado contra esa asociación de lo físico y lo moral, que encuentro aquí exagerada e incluso torpe.
Que no ensalza nuestros versos
Sino ensalzando nuestros bellos ojos.