Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet He estado ausente dos días, viernes y sábado, y me he divertido poco. Ha habido que ir por fuerza a Andelys, a visitar a un antiguo compañero al que no había visto desde hacía varios años y a quien, de año en año, prometía visitar. De muy niño estuve muy unido a este buen muchacho que ahora es sustituto, casado, elíseo, hombre de orden, etc. ¡Ay, Dios mío! ¡Qué seres, los burgueses! Pero ¡qué felicidad tienen, qué serenidad! ¡Qué poco piensan en su perfeccionamiento, qué poco atormentados están por todo lo que nos atormenta!
Haces mal en reprocharme que no hubiera empleado mejor mi tiempo en ir a verte. Te aseguro que me habría causado un placer mucho mayor.