Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Como no puedo ver el mañana, me habrÃa gustado ver el ayer. ¡Por qué no habré vivido, al menos, bajo Luis XIV, con una gran peluca, medias bien estiradas y en compañÃa del señor Descartes! ¡Por qué no habré vivido en la época de Ronsard! ¡Por qué no habré vivido en la época de Nerón! ¡Cómo habrÃa charlado con los retóricos griegos! ¡Cómo habrÃa viajado en los grandes carromatos por las vÃas romanas, y dormido por la noche en las posadas, con los sacerdotes de Cibeles vagabundeando! ¡Por qué no habré vivido, sobre todo, en la época de Pericles, para cenar con Aspasia coronada de violetas y cantando versos entre los muros de mármol blanco! Ah, todo eso ha terminado, ese sueño no volverá. Sin duda he vivido en todos esos lugares, en alguna existencia anterior. Estoy seguro de haber sido, bajo el imperio romano, director de alguna compañÃa de cómicos ambulantes, uno de esos tipos que iban a Sicilia a comprar mujeres para convertirlas en actrices, y que eran a la vez profesor, chulo y artista. En las comedias de Plauto tienen buenas jetas, esos granujas, y al leerlas me vuelven como recuerdos. ¿Has sentido eso alguna vez, el escalofrÃo histórico?
Adiós, te beso, todo tuyo, por todas partes.
[Croisset] Medianoche del lunes [13 de septiembre de 1852].