Cartas a Louise Colet

Cartas a Louise Colet

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señora de Saint-Maur me parece estar en un buen momento; también ella lee a Tácito. ¡Qué furia por la serenidad! Me dices que te es difícil estudiarlo. Sin embargo, como lo artificial se constituye conforme a reglas, y se modela sobre un tipo, es más sencillo que lo natural, que varía según las individualidades. Te declaro, por mi parte, que no creo ni una palabra de todas sus espiritualidades. Su furor contra los machos, de momento, procede de alguna mordedura reciente. Que esté asqueada del pequeño Enault, es posible; pero eso es todo, en el fondo. Y a este respecto, permíteme que te envíe el axioma siguiente: las mujeres desconfían demasiado de los hombres en general, y no lo bastante en particular (empápate de esta verdad). Nos consideran a todos monstruos, pero en medio de los monstruos hay un ángel (un corazón de élite, etc.). No somos ni monstruos ni ángeles. Querría ver a un espíritu tan elevado como el tuyo, querida Louise, desembarazado de ese prejuicio que compartes. Vosotras, las mozas, jamás nos perdonaréis, y todas en general, desde las castas hasta las coquetas, chocáis siempre contra ese ángulo con obstinación fogosa. No entendéis nada de la prostitución, de su poesía amarga ni del inmenso olvido que de ella resulta. Cuando os habéis acostado con un hombre, os queda algo en el corazón, pero a nosotros, nada. Eso pasa, y un hombre de cuarenta años, podrido de sífilis, puede llegar ante su querida más virgen que una joven ante su primer amante. ¿No has observado lo juvenil de los sentimientos en los ancianos? Estar celosa de las putas es estarlo de un mueble. Todo se confunde, en efecto, en un océano cuyas olas son todas iguales. Pero vosotras tenéis aún vuestros ríos agotados que murmuran y cuyas corrientes desviadas se entrecruzan en la sombra bajo el ramaje nuevo. Si quisieras, te haría progresar en el conocimiento de nuestro sexo, al que no apoyo en absoluto, pero que explico; en este asunto, pasa como con París y provincias. Cuando me hablan mal del uno en perjuicio del otro abundo siempre en el sentido del que habla, y añado, al terminar, que pienso exactamente lo mismo de la otra parte en litigio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker