Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet […] Aguardo La Campesina con impaciencia, pero no te des prisa, tómate todo el tiempo necesario. Resultará algo bueno. Todos los peluqueros están de acuerdo en que, cuanto más se peina el cabello, más brilla. Lo mismo sucede con el estilo, corregir le da lustre. Ayer releÃ, debido a ti, La tendencia al ensueño. Pues bien, no soy de tu opinión. Tiene grandes aires, pero es un poco blando y a lo mejor el tema escapaba a los versos. Todo no puede decirse; el Arte es limitado, aunque la idea no lo sea. En cuestión de metafÃsica, sobre todo, la pluma no llega lejos, pues la fuerza plástica falla siempre al evocar lo que no está muy claro en la mente. Voy a leer el TÃo Tom en inglés. Tengo al respecto, lo confieso, un prejuicio desfavorable. Sólo el mérito literario no da esos éxitos. Se triunfa sin duda cuando, a cierto talento en la puesta en escena y a la facilidad de hablar la lengua de todo el mundo, se une el arte de dirigirse a las pasiones del dÃa, a las cuestiones del momento. ¿Sabes qué se vende más anualmente? Faublas y El amor conyugal, dos producciones ineptas. Si Tácito volviera al mundo, no se venderÃa tanto como el señor Thiers. El público respeta los bustos, pero los adora poco. Se tiene por ellos una admiración convencional, y eso es todo. El burgués (es decir, la humanidad entera ahora, incluido el pueblo) se conduce ante los clásicos como para con la religión: sabe que son, le molestarÃa que no fueran, comprende que tienen cierta utilidad muy lejana, pero no los frecuenta en absoluto y le fastidian mucho, eso es.