Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet No te exhorto a que invites a Villemain, y, con mi vieja psicología de novelista, mis motivos son éstos: Primero, necesitas de él para tu premio; segundo, somos jóvenes; tercero, él es viejo. ¿Quién te dice que no le fastidiará la pequeña recomendación de Bouilhet? Esta gente en declive es celosa; no hagas objeciones en este punto, es una regla. Además, como te hace la corte y es un hombre listo, se dará cuenta (o le dirán, o lo supondrá, o terminará por saberlo) que el puesto deseado está ocupado, y por mí, segundo motivo para indisponerle. Conserva su buena voluntad íntegra, y, sin hacer la coqueta, deja siempre vaguedades. No hay que dormirse sobre el guisado, como habría dicho el bueno de Pradier. Creo, pues, que sería una torpeza invitarle a tu velada. Puedes figurarte que a mí, personalmente, me sería bien agradable conocerle. Pero, como en esta circunstancia no resulta útil para ninguno de nosotros tres, y como, al contrario, podría salir de ahí con algo de malevolencia hacia ti, más vale abstenerse.