Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet SerÃas muy amable si nos mandases para el sábado próximo el volumen de Leconte: asà lo leerÃamos el domingo que viene. Tengo simpatÃa a ese muchacho. ¡Aún hay gente decente, hay corazones convencidos! Todo parte de ahÃ, de la convicción. Si la literatura moderna fuese solamente moral, se harÃa fuerte. Con moralidad desaparecerÃan el plagio, el pastiche, la ignorancia y las pretensiones exorbitantes. La crÃtica serÃa útil y el arte ingenuo, ya que entonces serÃa una necesidad, y no una especulación.
Me pareces estar, pobre alma mÃa, triste, cansada, desanimada. La vida pesa mucho a quienes tienen alas; cuanto mayores son las alas, más dolorosa es la envergadura. Los canarios enjaulados dan saltitos, están alegres; pero las águilas tienen un aire sombrÃo porque se les rompen las plumas contra los barrotes. Y todos somos más o menos águilas o canarios, loros o buitres. La dimensión de un alma puede medirse por su sufrimiento, igual que se calcula la profundidad de los rÃos por su corriente.