Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Todo esto son palabras; comparación no es razón, ya lo sé. Pero ¿con qué nos consolaríamos de no ser con palabras? No, endurécete, piensa en los asombrosos progresos que haces, en las transformaciones de tu verso, que tan a menudo resulta pleno y grande. Este año has escrito una cosa completa muy hermosa, La campesina, y otra llena de bellezas, La Acrópolis. Medita sobre tu drama. Tengo el presentimiento de que lo harás con éxito. Será estrenado y aplaudido, verás. ¡Camina, venga, no mires hacia atrás ni hacia adelante; pica piedras como un peón, con la cabeza gacha, latiéndote el corazón, siempre, siempre! Si se detiene uno, fatigas increíbles y vértigos y desánimos le harían morir. El año que viene tendremos buenos ratos de ocio juntos, buenas charlas mezcladas con toda clase de caricias.