Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Nos asombramos ante los tipos del siglo de Luis XIV, pero no eran hombres de un genio enorme. Al leerlos no se tiene ninguno de esos asombros que te hacen creer que haya en ellos una naturaleza más que humana, como cuando lees a Homero, a Rabelais y sobre todo a Shakespeare, no. Pero ¡qué conciencia! ¡Cómo se esforzaron en hallar expresiones exactas para sus pensamientos! ¡Qué trabajo! Qué tachaduras! ¡Cómo se consultaban unos a otros! ¡Cómo sabían latín! ¡Qué despacio leían! Por eso toda su idea está expresada, la forma está llena, repleta y provista de cosas hasta hacerla reventar. Y no hay grados: lo que es bueno vale tanto como lo que es bueno. La Fontaine vivirá tanto como el Dante, y Boileau tanto como Bossuet, o incluso como Hugo.