Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet En este momento estoy leyendo para mi Bovary un libro que tuvo bastante fama a principios de siglo, De los errores y prejuicios extendidos en la sociedad, por Salgues. Ex-redactor del Mercure, este Salgues había sido en Sens el director del colegio de mi padre. Éste lo quería mucho, y frecuentaba en París su salón, donde se recibía a los grandes hombres y a las grandes zorras de la época. Yo siempre le había oído ensalzar ese libro. Como necesitaba algunos prejuicios para el momento, me puse a hojearlo. ¡Dios mío, qué débil, qué ligero, sobre todo ligero! Nos hemos vuelto muy graves nosotros, ¡¡¡y qué estúpido nos parece el ingenio!!! Este libro está lleno de ingenio. Pero en temas semejantes ahora tenemos instintos históricos que no se acomodan a las bromas, y un hecho curioso nos interesa más que un razonamiento o una jovialidad. Nos parece muy infantil el declamar contra los brujos o la varita adivinatoria. Lo absurdo no nos resulta chocante en absoluto; sólo queremos que se exponga, y en cuanto a combatirlo, ¿por qué no combatir a su contrario, que es tan idiota como él, u otro tanto?