Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Así, hay una multitud de temas que me fastidian igualmente, los coja por el extremo que los coja (y es que, sin duda, una idea no debe cogerse por su extremo, sino por el medio). Estoy igual de irritado con que se hable bien o mal de Voltaire, del magnetismo, Napoleón, la revolución, el catolicismo, etc. La conclusión, la mayor parte de las veces, me parece una declaración de estupidez. Eso tienen de hermoso las ciencias naturales, no quieren demostrar nada. Por eso, ¡qué amplitud de hechos y qué inmensidad para el pensamiento! Hay que tratar a los hombres como a mastodontes y cocodrilos. ¿Se excita alguien a propósito del cuerno de unos y de la mandíbula de los otros? Mostradlos, disecadlos, metedlos en frascos, eso es todo; pero apreciarlos, no. Pero ¿quiénes sois vosotros mismos, sapitos?