Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Si se quiere tomar la medida de lo que vale la estimación pública, y qué hermosa cosa es «ser señalado con el dedo», como dice el poeta latino, hay que salir en París, por las calles, el martes de Carnaval. Shakespeare, Goethe, Miguel Ángel, jamás han tenido cuatrocientos mil espectadores a la vez, como ese buey. Lo que le acerca, por lo demás, al genio, es que después lo despedazan.