Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet ¡Desgraciadamente, la mentalidad francesa tiene tal furia de diversión. ¡Necesita tanto las cosas llamativas! Disfruta muy poco con lo que es para mà la poesÃa misma, a saber, la exposición, hágase de modo pintoresco, mediante un cuadro, o moralmente mediante el análisis psicológico; bien podrÃa ser que yo esté engañado, o que tenga pinta de estarlo. ¡No es cosa de hoy, el que yo sufra por escribir y pensar en esta lengua! ¡En el fondo soy alemán! A fuerza de estudio es como me he limpiado de todas mis brumas septentrionales. Me gustarÃa hacer libros en los que no hubiese más que escribir frases (si puede decirse asÃ), igual que para vivir basta con respirar aire. Lo que me fastidia son las malicias del plan, las combinaciones de efectos, todos los cálculos de debajo y que, sin embargo, son Arte, pues el efecto del estilo depende de ellos, y exclusivamente. Y tú, buena Musa, querida colega en todo (colega viene de colligere, ligar juntos), ¿has trabajado bien esta semana? Tengo curiosidad por ver ese segundo relato. Sólo tengo dos recomendaciones que hacerte: primero, respeta el seguir las metáforas, y segundo, nada de detalles fuera del tema, lÃnea recta. Demonios, ya haremos arabescos cuando queramos, y mejor que nadie. Hay que mostrar a los clásicos que se es más clásico que ellos, y hacer palidecer de rabia a los románticos, sobrepasando sus intenciones. Creo la cosa factible, pues es lo mismo. Cuando un verso es bueno, pierde su escuela. Un buen verso de Boileau es un buen verso de Hugo. La perfección tiene en todas partes el mismo carácter, que es la precisión, la exactitud.