Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet ¿Sabes que nunca he hecho una estancia tan larga en París, y que nunca lo he pasado tan bien? Hoy hace quince días, a esta hora, volvía de Chaville y llegaba a tu casa. ¡Qué lejos está ya eso! Hay algo detrás de nosotros que arrastra hacia la lejanía los objetos desaparecidos, con la rapidez de un torrente que pasa. La dificultad que tengo ahora para concentrarme procede sin duda de esas dos interrupciones sucesivas. El movimiento está detenido. Lejos de mi mesa [de trabajo] estoy hecho un estúpido. La tinta es mi elemento natural. ¡Qué hermoso líquido, además, ese elixir sombrío! ¡Y qué peligroso! ¡Cómo se ahoga uno en él! ¡Cómo atrae! […]
[Trouville] Domingo a las once, y lunes, 21 y 22 de agosto de 1853.