Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Te irritas por un alojamiento, por una partida, por un conocido a quien voy a ver. ¿Y crees que eso me enfada? No, no. Pero me entristece y me llena de desolación por ti. ¡Entiéndelo ya! Me resultas como una criatura que coge los cuchillos de su muñeca para cortarse los dedos, y luego se queja de los cuchillos. La criatura tiene razón, pues le sangran sus pobres dedos. Pero ¿es culpa de los cuchillos? ¿Tiene que desaparecer el hierro del mundo? Entonces, que coja soldaditos de plomo. Son más fáciles de doblar.