Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet ¿Sabes lo que acabo de hacer desde las dos de la tarde, sin parar? Clasificar, ordenar toda mi Correspondencia de los últimos quince años. ¡TenÃa tres cajas enormes llenas, y cuatro carpetas! No he leÃdo más que las letras que no conocÃa. ¡Cuánta gente muerta! ¡Cuántos hay también olvidados! He hecho descubrimientos muy tristes y otros muy risibles. Me pican los ojos a fuerza de hojear, y me duelen los rÃñones de haber permanecido tanto tiempo inclinado. ¡Pero ahà está un buen estorbo menos! Ahora podré empezar la depuración con método. He quemado muchas cartas de la señora Didier y de la SÃlfide, dirigidas a ti. No he encontrado la de Gagne. ¿Dónde está? Cierto es que no la he buscado. Las tuyas, amor querido, llenan toda una carpeta. Están aparte, con las cositas que proceden de ti. He visto la rama verde que llevabas en el sombrero cuando nuestro primer viaje a Mantes, las pantuflas de la primera noche y un pañuelo mÃo, lleno de tu sangre. Tengo tantas ganas de besarte, esta noche. Pongo mis labios sobre los tuyos, y te abrazo desde lo más hondo de mà mismo, por todas partes. ¡A fines del mes que viene volveremos a vernos! Se acerca otro año. En el próximo Año Nuevo, si aún no estoy en ParÃs, tendré allà al menos mi alojamiento, pues veo que habrá que arreglarlo cuanto antes, debido a la Exposición. Por lo demás, la Bovary avanza. El polvo está hecho, y lo dejo, pues empiezo a hacer tonterÃas. Hay que saber detenerse en las correcciones, ya que no se ven bien las proporciones de un fragmento cuando se ha detenido uno en él demasiado tiempo. Aguardo a Bouilhet con ansiedad, para leerle lo que no conoce. Su última carta era de lo más triste. Lo que yo habÃa previsto ocurre, ParÃs le ensombrece. Pero voy a tratar de remontarle el ánimo, como dirÃa mi farmacéutico. A estas horas habrá llegado a Ruán y se estará entregando con Léonie a coitos violentos y reiterados, a menos que la SÃlfide le haya cogido todo el jugo.