Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet He visto pasar por la calle al tÃo Roger, con su levita y su perro. ¡Pobre hombre!… ¡Qué poco sospecha! ¿Has pensado alguna vez en la cantidad de mujeres que tienen amantes, en la cantidad de hombres que tienen queridas, en todas esas parejas bajo las otras parejas? ¡Cuántas mentiras supone eso! ¡Cuántas maniobras y traiciones, cuántas lágrimas y angustias! De todo esto brota lo grotesco y lo trágico. Asà que uno y otro no son sino la misma máscara que cubre la misma nada, y la FantasÃa se rÃe en medio como una fila de dientes blancos por encima de la papalina negra.
Adiós, querida y buena Musa; al escribirte se me ha pasado el dolor en la frente; la pongo bajo tus labios y voy a acostarme.
Adiós de nuevo, y mil caricias. Tuyo.
Tu
[Croisset] Miércoles, once de la noche [28 de diciembre de 1853].