Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet No te he hablado de su Tigre; lo olvidé el día pasado. Pues prefiero el Buey, y con mucho. Éstas son mis razones. Encuentro la obra desigual, y hecha como en dos partes. Toda la segunda, a partir de «Él, bañado por la llama…», es soberbia. Pero en lo que precede hay muchas cosas que no me gustan. Primero, la postura del animal, que se duerme con la tripa al aire, no me parece natural: nunca se duerme un cuadrúpedo tripa al aire.