Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet ¡Me duele lo que dices de ese pobre y excelente De Lisie! Nadie lamenta más que yo la estrechez (habrÃa que decir la tortura) material, y ante esas miserias parezco un canalla, yo que me caliento ante un buen fuego, con la tripa llena y llevando un batÃn de seda. Pero no soy rico. Si lo fuera, nada sufrirÃa a mi alrededor. Me gusta que todo lo que veo, todo lo que me rodea de cerca o de lejos, todo lo que me toca, en fin, esté bien y sea hermoso. ¡Ojalá tuviera cien mil francos de rentas! ¡En qué castillo vivirÃamos todos! Tengo justo lo necesario para vivir decentemente, como dice la sociedad (que no es exigente en cuanto a decencia). ¡Bueno, ya es mucho! Y agradezco al cielo, o más bien a la edad, el no tener ya las necesidades de lujo que tenÃa antaño. Pero querrÃa ayudar a los que quiero. Vamos, pobre Musa, si alguien ha deseado dinero para su amante, ése soy yo. Ojalá pudiera tenerlo para De Lisie también, y para Bouilhet, para que mande imprimir su libro, etc. ¿Qué puedo hacer por De Lisie? ¿Comprar ejemplares suyos? Es imposible, sabrá que somos nosotros. Si encuentras a alguien seguro y de una discreción inviolable, ¡dÃmelo!