Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet He pasado dos dÃas execrables, el sábado y ayer. Me ha sido imposible escribir ni una lÃnea. Es imposible saber lo que he jurado, el papel que he estropeado y cuánto he pataleado de rabia. TenÃa que hacer un párrafo psicológico-nervioso de los más sutiles, y me perdÃa continuamente en las metáforas, en vez de precisar los hechos. Este libro, que no es más que estilo, tiene como continuo peligro el propio estilo. La frase me embriaga, y pierdo de vista la idea. Aunque el universo entero me pitara en los oÃdos, no me verÃa más agobiado de vergüenza de lo que a veces estoy. ¿Quién no ha sentido esas impotencias en las que parece que el cerebro se disuelve como un paquete de ropa podrida? Y luego vuelve a soplar el viento, se hincha la vela. Esta noche, en una hora, he escrito media página. A lo mejor la habrÃa terminado, si no hubiera oÃdo dar la hora, y pensado en ti.