Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet ¿Sabes que sería regio, magníficamente hermoso? Tú, recorriendo sesenta leguas para pasar unas horas en el pequeño kiosco de allá… ¡Pero para qué soñar con semejantes locuras! Es imposible: toda la región lo sabría al día siguiente; habría historias odiosas hasta más no poder.
Aún así, un beso muy largo, por haber pensado en ello. ¡Gracias por ese impulso! Lo he comprendido. He sentido nuestras dichosas angustias recíprocas, tú llegando y aguardando la señal convenida, yo acechando la hora y espiando tu llegada.