Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Te animo a que hagas la pareja de La provinciana en París, el aldeano en París, como proyectas. Qué invento atroz el del burgués, ¿verdad? ¿Por qué está en la tierra, y qué hace aquí, el miserable? En cuanto a mí, no sé en qué pueden pasar el tiempo aquí las gentes que no se dedican al arte. La forma en que viven es un problema. A lo mejor tienes razón cuando me dices que leer en exceso apaga la imaginación, el elemento individual, lo único que tiene algún valor, después de todo. Pero estoy metido en un montón de trabajos que he de acabar, y además, ahora siempre me da miedo escribir, fallar en mis planes; de modo que retrocedo ante la ejecución. Para mandarme lo que quieres, aguarda al regreso de Du Camp. Cuando vuelva vendrá aquí dos días. No obstante, espero con mucha impaciencia el final de Mantes.
Adiós, es tiempo de que me vaya. Tuyo, amor mío, quien te ama y te besa los pechos. Míralos y di: sueña con vuestra redondez, y su deseo coloca la cabeza sobre vosotros.
[Croisset] Jueves, once de la mañana [24 de septiembre de 1846].