La tentacion de San Antonio
La tentacion de San Antonio (ANTONIO se encarama a una roca, a la entrada del sendero; y se inclina, dirigiendo sus ojos a las tinieblas).
¡Sí!, allí, al fondo, un bulto que se mueve, como gente que busca su camino. ¡Ella está ahí! Se equivocan.
(Llamando):
¡Por este lado!, ¡ven!, ¡ven!
(El eco repite: «¡Ven!, ¡ven!». Deja caer los brazos, estupefacto).
¡Qué vergüenza! ¡Ah!, ¡pobre Antonio!
(Y, en seguida, oye cuchichear: «¡Pobre Antonio!»).
¿Hay alguien?, ¡responde!
(El viento que pasa entre las rocas hace modulaciones; y en su sonoridad confusa, distingue VOCES como si el aire hablara. Son bajas e insinuantes, silbantes).
LA PRIMERA.—¿Quieres mujeres?
LA SEGUNDA.—¡Dinero en grandes cantidades, quizá!
LA TERCERA.—¿Una espada reluciente?
LAS DEMÁS.—El Pueblo entero te admira.
—¡Duérmete!
—¡Tú las degollarás, tú las degollarás!