La tentacion de San Antonio
La tentacion de San Antonio Monumentos de diferente arquitectura se amontonan unos junto a otros. Los pilones egipcios dominan los templos griegos. Los obeliscos aparecen como lanzas entre las almenas de ladrillos rojos. En medio de las plazas, hay Hermes con orejas puntiagudas y Anubis con cabeza de perro. ANTONIO ve mosaicos en los patios, y en las vigas de los techos tapices colgados.
Abarca, de una sola ojeada, los dos puertos (el Gran Puerto y el Eunosto[25]), ambos redondos como dos circos, y separados por un muelle que une Alejandría con el islote escarpado sobre el que se eleva la torre del faro, cuadrangular, de quinientos codos de altura y nueve pisos, con un montón de carbones negros humeando en la cúspide.
Pequeños puertos interiores dividen los puertos principales. El muelle, en cada extremo, termina en un puente sobre columnas de mármol que se introducen en el mar. Los barcos de vela pasan por debajo; y pesadas gabarras rebosantes de mercancías, barcos talámicos con incrustaciones de marfil, góndolas cubiertas por un toldo, trirremes y birremes, toda clase de barcos, circulan o se estacionan en los muelles.