La tentacion de San Antonio
La tentacion de San Antonio Aquí hay bálsamo de Genezaret, incienso del cabo Gardefan, ládano, cinamomo, silfium, bueno para ponerlo en las salsas. Ahí dentro hay bordados de Assur, marfiles del Ganges, púrpura de Elisa[30]; y esta caja de nieve contiene un odre de chalibon[31], vino reservado para los reyes de Asiría, y que se bebe puro en el cuerno de un unicornio. Allí hay collares, broches, hilados, parasoles, polvo de oro de Baasa[32], casitéridos de Tartessos, madera azul de Pandio, pieles blancas de Isedonia[33], carbúnculos de la isla Palaesimonde[34], mondadientes hechos con pelo de tachas[35], animal perdido que se encuentra bajo tierra. Esos cojines son de Emath[36] y los flecos del manto de Palmira. Sobre este tapiz de Babilonia, hay…, pero ¡ven aquí! ¡Ven!
(Tira a SAN ANTONIO de la manga. Él se resiste. Ella sigue):
Esta tela fina, que cruje bajo los dedos con un ruido como de chispas, es la famosa tela amarilla traída por los mercaderes de la Bactriana[37]. Necesitan cuarenta y tres intérpretes para su viaje. Mandaré que te hagan trajes, que te pondrás en casa. ¡Quitad los ganchos del estuche de sicomoro, y dadme la cajita de marfil que está en la cruz de mi elefante!
(Sacan de una caja algo redondo cubierto por un velo, y le acercan un pequeño cofre cargado de cinceladuras).