La tentacion de San Antonio
La tentacion de San Antonio ¿Quieres el escudo de Dgian-ben-Dgian[38], el que construyó las Pirámides?, ¡aquà lo tienes!, está hecho de siete pieles de dragón superpuestas, unidas por tornillos de diamante, y que han sido curtidas con bilis de parricida. Representa, por un lado, todas las guerras que han tenido lugar desde la invención de las armas, y, por el otro, todas las guerras que tendrán lugar hasta el fin del mundo. El rayo rebota sobre él, como una pelota de corcho. Voy a ponerlo en tu brazo y lo llevarás a la caza.
¡Pero si supieras lo que tengo en mi cajita! ¡Cógela, intenta abrirla! Nadie lo conseguirá; bésame; te lo diré.
(Coge a SAN ANTONIO por las mejillas; él la rechaza extendiendo los brazos).
En una sola noche el rey Salomón perdió la cabeza. Por fin todo quedó decidido. Se levantó y saliendo con paso de lobo…
(Hace una pirueta).
¡Ah!, ¡ah!, ¡bello ermitaño!, no lo sabrás, ¡no lo sabrás!
(Mueve su parasol y todas las campanillas tintinean).