La tentacion de San Antonio
La tentacion de San Antonio (Cuando ella ha desaparecido, ANTONIO descubre a un niño en el umbral de su cabaña).
Es uno de los servidores de la Reina.
(Piensa).
(El niño es pequeño como un enano, y, sin embargo, rechoncho como un Cabiro[40], deformado, de aspecto miserable. Blancos cabellos cubren su cabeza prodigiosamente grande; y tirita bajo una harapienta túnica, sujetando en la mano un rollo de papiro.
La luz de la luna, que una nube atraviesa, cae sobre él).
ANTONIO.—(Le observa desde lejos y tiene miedo). ¿Quién eres?
EL NIÑO.—(Contesta): ¡Tu antiguo discÃpulo Hilarión!
ANTONIO.—Mientes. Hilarión vive desde hace muchos años en Palestina.
HILARIÓN.—¡He vuelto!, ¡soy yo!
ANTONIO.—(Se acerca y le examina). Sin embargo, su cara era brillante como la aurora, cándida, feliz. Ésta es sombrÃa y vieja.
HILARIÓN.—¡Intensos trabajos me han fatigado!
ANTONIO.—La voz es también diferente. Tiene un timbre gélido.
HILARIÓN.—¡Es porque me alimento de cosas amargas!
ANTONIO.—¿Y esos cabellos blancos?
