La tentacion de San Antonio
La tentacion de San Antonio MANES.—(hace girar su globo; y acompañando sus palabras con una lira de la que se escapan sonidos cristalinos): La tierra celestial está en el extremo superior, la tierra mortal en el extremo inferior. Está sostenida por dos ángeles, el Splenditenens y el Omóforo de seis caras[55].
En la cima más alta del cielo está la Divinidad impasible; debajo, frente a frente, están el Hijo de Dios y el PrÃncipe de las Tinieblas.
Como las tinieblas avanzaban hacia su reino, Dios sacó de su esencia una virtud que produjo al primer hombre; y le rodeó de los cinco elementos. Pero los demonios de las tinieblas le quitaron una parte, y esa parte es el alma.
Sólo hay un alma, universalmente esparcida, como el agua de un rÃo dividido en varios brazos. Es ella la que suspira en el viento, chirrÃa cuando sierran el mármol, grita con la voz del mar; y llora lágrimas de leche cuando arrancan las hojas de la higuera.
Las almas que salen de este mundo emigran hacia los astros, que son seres animados.
ANTONIO.—(Se echa a reÃr).¡Ja!, ¡ja!, ¡qué absurda imaginación!
UN HOMBRE.—(Sin barba y de apariencia austera): ¿En qué?
(ANTONIO va a contestar. Pero HILARIÓN le dice en voz baja que ese hombre es el inmenso OrÃgenes; y)…