Madame Bovary

Madame Bovary

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y el médico se iba, recomendándole siempre la dieta.

—No le hagas caso, hijo mío —replicaba la señora Lefrançois—; ya lo han martirizado bastante. ¿Vas a seguir debilitándote? ¡Toma, come!

Y le ofrecía algún buen caldo, alguna tajada de pierna de cordero, algún trozo de tocino, y a veces unas copitas de aguardiente, que Hipólito no tenía valor para llevar a sus labios.

El abate Bournisien, al saber que empeoraba, pidió verlo. Empezó por compadecerle de su enfermedad, al tiempo que declaraba que había que alegrarse puesto que era la voluntad del Señor, y aprovechar pronto la ocasión para reconciliarse con el cielo.








👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker