Madame Bovary

Madame Bovary

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ea, se acabó!, tendría que tomar unas lecciones; pero…

Se mordió los labios y añadió:

—Veinte francos por lección es demasiado caro.

—Sí, en efecto…, un poco… —dijo Carlos con una risita boba—. Sin embargo, creo que quizás se conseguiría por menos, pues hay artistas desconocidos que muchas veces valen más que celebridades.

—Búscalos —dijo Emma.

Al día siguiente, al regresar a casa, la contempló con una mirada pícara, y por fin no pudo dejar de escapar esta frase:

—¡Qué tozuda eres a veces! Hoy he estado en Barfeuchères. Bueno, pues la señora Liégeard me ha asegurado que sus tres hijas, que están en la Misericordia, tomaban lecciones por cincuenta sueldos la sesión, y, además, ¡de una famosa profesora!

Emma se encogió de hombros y no volvió a abrir su instrumento. Pero cuando pasaba cerca de él, si Bovary estaba allí, suspiraba:

—¡Ah!, ¡pobre piano mío!

Y cuando iban a verla no dejaba de explicar que había abandonado la música y que ahora no podía ponerse de nuevo a ella por razones de fuerza mayor. Entonces la compadecían. ¡Qué lástima!, ¡ella que tenía tan buenas disposiciones! Incluso se lo decían a Bovary. Se lo echaban en cara, y sobre todo el farmacéutico.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker